Águila arpía: Con residencia en Sudamérica, la curación que halló este águila nació por el amor maternal. Resulta que sus nidos en lo alto protegerán a sus pichones de animales terrestres, pero no de los terribles mosquitos de la selva, por lo que este ave resolvió su problema usando hierbas aromáticas de la propia selva que junta y distribuye por el nido. El sistema, cuyo olor aleja a los indeseables chupasangres, es tan bueno que ha sido imitado por las tribus indígenas del lugar.

Lemúr Negro:. El lemur utiliza un cienpies, aprovechando que casi ningún animal se acerca a este insecto porque libera cianuro de hidrógeno. El lemur no sólo se acerca a este insecto, sino que usa este gas mortífero liberado por el cienpies, para untarse todo el cuerpo, y así, chau mosquitos. Maravilloso no…

Ovejas: Así como las vemos, tan peludas y miedosas, a nosotros nos pueden parecer tontas. Sin embargo, mientras nosotros en un campo verde sólo vemos mucho pasto, ellas ven una farmacia completa. Pues los pastos no son todos iguales, hay diversas combinaciones de compuestos químicos. Los científicos afirman que la oveja se auto medica para eliminar sus parásitos. Y aunque se estima que 80.000 plantas tienen propiedades medicinales, ellas saben exactamente cuál comer: el trébol.

Loros: Este es un “médico” con una dieta muy rara. Habita en Sudamérica y son voraces consumidores de frutos, aunque hay un pequeño detalle: estos frutos tienen dosis letales de alcalinos y taninos venenosos. Con tamaña dieta venenosa es lógico que el loro se queje porque le duele el estómago. Pero los guacamayos encontraron la cura en algo que abunda en su zona. Comen grandes cantidades de arcilla, un antídoto eficaz contra los venenos de los frutos. ¿Inteligentes, no?

Colobo rojo: Este mono es a la vez un gran “médico” y un gran ladrón. Pues el antídoto que tiene que conseguir para su mal, lo consigue robando, y nada más ni nada menos que al hombre. Como todo mono, el Colobo es goloso y gusta mucho de las hojas de almendros y de mango, pero, cuándo no, estas hojas son venenosas. En las aldeas cercanas son comunes los hombres que venden canastas de carbón, pues el colobo aguarda pacientemente un descuido del vendedor para llevarse el carbón, pues, aunque no han salido en Science, ellos descubrieron que el carbón, al masticarlo, neutraliza el efecto del veneno de las hojas de almendro y mango.

Elefantes: Con 22 meses de preñez y una cría que nace con 120 kilos, el parto del elefante es todo “un parto”. Como un experto obstetra, el elefante busca remedios para aliviar el dolor en algunos árboles especiales de la sabana. La ciencia cree que estos árboles contienen sustancias que generan contracciones y relajan los músculos de los canales del parto.

Chimpancé: El 80% de la población mundial consulta curanderos. En África tropical la gente emplea más de 4.000 plantas como remedios. El Chimpancé usa más de 30 plantas para dolores de estómago, entre ellas, hojas de aspidia que no mastican, sino que enrollan con su lengua y tragan. La planta, al llegar al estómago, se desenrolla y atrapa bacterias y parásitos. Impresionante, pero no es todo. También son “psicólogos”, pues pasan la cuarta parte de su tiempo acicalándose, actividad que les sirve de terapia emocional y social, además de quitarles las garrapatas, obvio.

Osos: Con 20.000 calorías diarias, el oso engorda 15 kilos por semana. El 80% de eso es grasa producto de su alimento favorito, el salmón. Debido a su hibernación de seis meses, este animal busca antes remedios para poder lograrla. Come de una planta llamada “de raíz descubierta” para reducir los parásitos y que estos no le quiten peso corporal.  El milagro del oso es que mientras hiberna, su producción de calcio no se detiene.

Walabie:  La cría de la hembra Walabie mide el tamaño de un frijol al nacer y a los cien días ya tiene un potente sistema inmunológico gracias a la leche de su madre, que es 100 veces más potente que la penicilina y le permite sobrevivir a esta pequeñísima cría pese a vivir en el pelo sucio de su madre. Pues la ciencia estudia esta leche para crear un antibiótico 100 veces más potente que la penicilina.

Axolote: Este animal bien merecido tiene el puesto 1, pues su dolencia no es el estómago, sino miembros amputados. Resulta que este extraño animal vive en los ríos de México con más tráfico marítimo, por lo que usualmente suele sufrir amputaciones provocadas por las hélices de botes y lanchas. Asombrosamente, estos miembros cortados le vuelven a crecer, así, una pata le crece en tres meses. La ciencia mira asombrada al axolote con la esperanza de lograr imitarlo para que algún día las amputaciones de brazos, piernas y dedos sean cosa del pasado y nos vuelvan a crecer los miembros.

Curiosidades

El sentido del olfato de un perro es 1.000 veces superior al de los humanos.

El colibrí consume diariamente la mitad de su peso en comida.

Una cucaracha puede sobrevivir aproximadamente una semana sin cabeza antes de morir de hambre.

El pez dorado es el único animal que puede ver la luz infrarroja y ultravioleta.

Un pájaro carpintero puede picar la madera hasta 20 veces por segundo.

La anguila eléctrica puede producir una descarga de hasta 650 voltios. Los camellos tienen tres párpados para protegerse los ojos de la arena volante.

Las libélulas están entre los insectos más rápidos, y pueden volar a casi 100 kilómetros por hora.

Los tiburones aparentemente son los únicos animales que nunca se ponen enfermos. Son inmunes a todas las clases de enfermedad, incluyendo el cáncer.

La lengua de un camaleón mide (estirada) el doble que su longitud corporal.

Los caballitos de mar macho son los encargados de dar a luz.

Las jirafas no tienen cuerdas vocales.

Los albatros pueden dormir mientras vuelan Armadillos, zarigüeyas y perezosos pasan aproximadamente el 80% de sus vidas durmiendo.